En memoria de las víctimas de violaciones de Derechos Humanos de la Universidad de Playa Ancha

En memoria de los académicos, funcionarios y estudiantes de la Universidad de Playa Ancha, víctimas de violación de los Derechos Humanos, se realizó esta mañana una emotiva ceremonia en los jardines de Casa Central, a 45 años del golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

Ante el monumento a los Derechos Humanos de la escultora chilena Lucy Lafuente y en compañía de la comunidad universitaria, familiares y amigos de detenidos desaparecidos, el rector Patricio Sanhueza, rindió homenaje a los mártires de esta universidad.

“Tenemos unos derechos humanos declarados, pero no cumplidos, y ésa es una de las tareas de los Estados y de la Educación”, dijo la máxima autoridad. “Pero nosotros en la Educación chilena tampoco hemos cumplido con este mandato de no solo promover, respetar y difundir los Derechos Humanos, sino de crear una cultura de los Derechos Humanos”, precisó.

El 11 de septiembre 1973 ocurre uno de los hechos más dramáticos de la historia de Chile –sostuvo el rector-, que divide al país de forma radical, porque se conocen los hechos, la persecución, la tortura, el exilio y la muerte de muchas personas. Y queda una familia chilena muy herida, no solo para una generación, sino también para muchas otras, porque la justicia tarda demasiado en reparar parte de aquello.

“Nuestra Universidad de Playa Ancha también sufre en 1973 y los años que siguen. Tenemos mártires en este proceso cuyos nombres de académicos, funcionarios y estudiantes hemos ido rescatando y honrando en este monumento, que representa unas manos entrecruzadas que claman justicia al cielo”, continuó.

Sanhueza destacó que ante las desigualdades, discriminaciones, exclusiones e intereses personales que confabulan contra una convivencia pacífica, la Universidad de Playa Ancha tiene un rol fundamental. “Tenemos que comprometernos con la cultura de los Derechos Humanos, porque esta relación no es solo entre el Estado y las personas, sino que es una relación de respeto entre las personas, solo porque existe un ser humano que tiene dignidad, la misma dignidad de todos”.

Finalmente, se refirió a las lecciones a futuro referidas a que las convivencias deben ceder espacios y transar, “porque lo más importante es la estabilidad de un país para que subsista, así como seguir luchando por lo ideales de justicia y equidad.

Cultura de la dignidad

Luego de la interpretación en guitarra de “Cadenas”, tonada de Margot Loyola, y homenaje a Víctor Jara, por parte del académico de la Facultad de Arte, Daniel Díaz, el contralor y director de la cátedra de Derechos Humanos, Luis Bork, se refirió a los símbolos y signos que permiten construir la memoria de un país.

“Todavía a 45 años de la dictadura cívico-militar hay silencios, dolor de personas que no saben dónde están sus seres queridos, y privilegios para los torturadores. Y la significación de reunirnos en esta fecha es la del deber de construir una cultura de los Derechos Humanos, que no es más que la cultura de la dignidad de las personas”, expresó Bork.

Signo y símbolo también de reunirse en una ceremonia conmemorativa, manifestó, se relaciona con el deseo de seguir construyendo la memoria de un país, pero no como un recuerdo, sino para construir una cultura distinta.

“Hoy estamos aquí para seguir soñando que en algún momento nos encontremos con nuestra verdadera historia para nunca más volver a lo ocurrido hace 45 años”, aseveró la autoridad.

Posterior a sus palabras, los asistentes a la ceremonia depositaron claveles rojos en el memorial de los Derechos Humanos.

 

 

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